miércoles, mayo 21, 2008

De mal humor

Hace rato que no pongo nada aquí. El trabajo, y otras cosas. Pero hoy me desperté de mal humor, de manera que no puedo perder la oportunidad de amargarles el día, aunque sea un poco ;-))


De madrugada


Humo suelto, palpita sobre gris, se va la noche
no espera los fantasmas, huye solo, me deja y se dispersa.
Son las cuatro.
En silencio vuelven a la carga
me discuten, debaten lo que ha sido
me critican, me gritan, lloran, se retuercen sólo por estar.
El Pozo de mierda abre las fauces
siempre faltan dientes laurita llora, josé no mira, pablo muere.
Son las cinco.
Camino a oscuras, siempre es oscuro en el camino
abro la puerta, no.
Qué bueno seria un whisky pero es jueves. Mañana.
La plaza de Sarmiento. Explotó. Sin las manos.
Quilmes grita, el pibe grita, yo grito más
maten al boludo bájenle el nivel mierda, hagan algo.
Son las seis.
De madrugada siempre oscurece.

Enrique Gil Ibarra – Trelew/2008

viernes, mayo 02, 2008

“Las vidas de ustedes siguen siendo nuestras”

(le dijo a Juan Puthod uno de sus secuestradores)

Imbéciles, no insistan. Mi hijo de diez años, que aún ve dibujitos, les respondería: “silencio, pequeña insignificancia, nulidad pretenciosa”.
Nuestras vidas son nuestras, no de ustedes. Lo son porque ya hace 30 años las hemos ofrecido a voluntad propia y, si nos han sido devueltas en préstamo temporal, es porque miles de compañeros y compañeras han saldado por anticipado un pagaré de sangre y dolor que nos compromete hasta el último día. Nuestras vidas son nuestras, y ninguno de ustedes, mercachifles, puede pagarlas, porque los miles de días de estos 30 años son un superávit no descontable.

Nadie le robará a Juan Puthod su lucha de estos años por los derechos humanos, su trabajo en la radio, su familia. Nadie puede apoderarse de la satisfacción que produce leer a Gelman todavía, caminar por las calles, construir una familia, compartir el amor. Nadie nos quitará todo este tiempo de disputa para desarmar ideológicamente la teoría de los dos demonios; ningún secuestro nos robará los juicios a las Juntas, las condenas de Videla y Massera, la extradición de Almirón, los juicios de la Verdad. No podrán borrar de la memoria de mi hija mayor la recuperación de la ESMA, ni la conciencia de los vuelos de la muerte. Mi hijo menor no olvidará porqué se conmemora el 24 de marzo y el 22 de agosto, ni porqué su padre hoy casi no tiene amigos.

Podrán, si, arrebatarnos la muerte. Podrán anticiparla un poco, agregándole el infaltable condimento del tormento y el miedo. Lograrán quizás (nuevamente) arrastrarnos a la indignidad de un cuarto oscuro y sucio, de una hedionda capucha ensangrentada, de la última exhalación solitaria y dolorosa. Es posible que consigan arrancarnos de las letras, los amores, las construcciones laboriosas de estos años. Pero estarán robándonos cuando mucho un trozo de futuro individual. Importante, deseado, maduro, pero no imprescindible. No indispensable.

Nuestras vidas ya son, y lo que con ellas hemos hecho demuestra la derrota de ustedes. No nos han vencido, no nos vencerán. Pueden llevarse a algunos, pueden aterrorizar a otros, pueden creer que nos volverán cobardes. Tal vez lo logren, de una particular y privada manera. Pero así como la historia en verdad no se repite, no podrán borrar el conocimiento, la memoria, las palabras, los haceres transmitidos en estos 30 años.

Nuestras vidas son nuestras. Ustedes, si insisten, sólo pueden quedarse con nuestra muerte. Que les aproveche.

Enrique Gil Ibarra

domingo, abril 13, 2008

Los ajeros, la “Galle” y los pañuelos blancos

Por Osvaldo Bayer

Nos desbordaron los medios la última semana con informaciones de dueños de la tierra bien trajeados con rostros enojados o hasta amenazantes, con discusiones sobre la palabra argentina más actual (retenciones), o sobre las hinchadas de River que se despedazan por disputar el “poder” en las canchas, y siempre estamos informados al minuto cuando cacarea Maradona. Pero nadie nos informó que había muerto el delegado de los más humildes trabajadores del país: los recolectores de ajos de Mendoza. ¿Cómo? ¿Existen? Hace dos semanas escribí en este espacio sobre ellos. Sí, existen. Son los más ignorados de estas tierras, e informé cómo se rebelaron porque la gigantesca empresa rural Campo Grande, de Adrián Sánchez, no depositó los descuentos jubilatorios durante doce años. Esas mujeres y hombres de manos como raigambres y ajadas hasta el extremo decidieron la protesta, formaron una columna frente a la enorme propiedad rural.

Allí fueron desalojados por orden de la fiscal de turno Liliana Giner, en algo habitual en la historia mundial de los desposeídos: no se detuvo a los patrones estafadores del bolsillo humilde sino que se apaleó a los eternamente estafados. Los palos uniformados de la Justicia argentina fueron dados con todo gusto. Hubo rostros ensangrentados de obreras embarazadas y cabezas y espaldas apaleadas como bolsas. Esto fue en noviembre pasado. Ahora se informó que acaba de morir uno de los que levantaron la voz de protesta.
El delegado Juan Carlos Erazo, en el hospital donde estaba internado por los golpes recibidos hace más de cuatro meses, perdió la batalla para siempre. Juan Carlos Erazo. Por algo será. Por protestar; el arma eterna de los proletarios. Sí, era pobre, y eso hay que tenerlo en cuenta cuando se sale a la calle. Pobre que protesta, pobre que la paga caro. La empresa no reincorporó a los delegados despedidos. No cumple la orden de blanquear la empresa con toda la peonada en negro.

La pregunta es: ¿no hay forma de hacer cumplir las leyes? ¿Por qué la Corte Suprema de la Nación actuó en forma tan burocrática y rauda a favor del asesino Patti, pero no hay justicia contra los que trasgreden todas las leyes y los principios de la ética pero están amurallados en el poder del dinero? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que se haga justicia con los ajeros? El caso del recolector Juan Carlos Erazo me hace recordar los versos de nuestro poeta Raúl González Tuñón, que les cantó así a cuatro trabajadores recolectores de tabaco salteños muertos por la gendarmería nacional en 1948:

Aquí yacen Silvestre, Rueda, Allende y Flores
Cuatro nombres con olor a madera
Y a cañaveral, a tabaco, a petróleo y luna


Ojalá que algún poeta mendocino nos describa alguna vez en versos las manos generosas del ajero Juan Carlos Erazo, manos que recogieron los productos de la tierra para la Vida, y que cayó para siempre ante los defensores de la codicia

Y sigamos con la Justicia. Otro caso que se mantiene en silencio. Nos referimos a la presa política argentina Karina Germano López, conocida por sus amigos cariñosamente como la “Galle”. Es la hija del desaparecido Rodolfo Germano. Tanto Karina, como su madre, Hilda López, vivieron en el exilio, en Suecia y España. Pero antes pasó por la ESMA, donde fue interrogada por Alfredo Astiz. Karina volvió a la Argentina en 1998 y se integró a la organización H.I.J.O.S. En febrero de 2002, Karina fue detenida en San Pablo junto con otros cinco latinoamericanos y se los acusó de participar en el secuestro del multimillonario Washington Olivetto. Todos los detenidos fueron condenados por la justicia brasileña –muy criticada permanentemente por su proceder– a 16 años de prisión que luego fueron convertidos en treinta años por el Tribunal Superior de San Pablo. A pesar de que Karina demostró que estaba por casualidad en el lugar donde fue detenida y el secuestrado Olivetto declaró que nunca la había visto en el lugar. Luego de cinco años de detención en San Pablo, ella pudo ser trasladada a una cárcel argentina, Ezeiza, de acuerdo con el Tratado Argentino-Brasileño de Presos. Aquí, Karina, en la cárcel, estudia sociología y fue impulsora del Centro Universitario de la prisión

Al cumplir una sexta parte de la pena, le corresponden a la detenida salidas transitorias y al cumplir el tercio, la libertad condicional. Es lo que ha solicitado Karina. Pero el juez Sergio Delgado le niega este derecho por la pequeñez burocrática de que “el traslado de Karina Germano se produjo 49 días antes del tiempo estipulado para dicho beneficio”. Todo esto es de una burocratismo vergonzante, más si se piensa que el fiscal de la causa es nada menos que Oscar Hermelo, quien, como se sabe, fue miembro del grupo de tareas de la Escuela de Mecánica durante la dictadura militar y como paradoja absoluta ese grupo de tareas fue responsable de la desaparición de Rodolfo Germano, padre de Karina. Por lo increíble no podría ni ser redactada una novela con este tema. Realidades argentinas. Realidades de nuestra democracia. Más pensando en todos los generales, almirantes y brigadieres desaparecedores que murieron en sus camas en sus lujosos departamentos en los últimos treinta años de esta democracia. Karina nos ha dicho ante tanta mordaz injusticia: “No me siento vencida. Me enfrento una vez más al gran circo jurídico que sigue vacilando ante los culpables, que continúa encarcelando a la parte vulnerable de nuestro pueblo, o sea a la pobreza, la marginalidad, la exclusión social”.

El juez Sergio Delgado, el fiscal Oscar Hermelo, con todos los poderes frente a Karina Germano López, llamada con cariño la “Galle”. Esa mujer. Estaremos siempre de su lado.

Y si seguimos con las fantasías morbosas de nuestra realidad argentina damos con otro hecho tan increíble como los dos casos anteriores. A la plaza en Núñez que desde hace once años lleva el bello nombre de Plaza de los Madres del Pañuelo Blanco ahora un colaborador acérrimo de la dictadura de la desaparición de personas, el macrista Santiago de Estrada, le quiere cambiar el nombre por el de Presbítero Fernando Carballo. Pícaro el macrista. Propone un cura contra las Madres así recibe el apoyo de Bergoglio y sus fratres. Se basa el colaborador de la dictadura en que ése es el deseo de la Comisión Obras Virgen de Luján. Llama la atención que esta organización católica se oponga al nombre actual de Madres del Pañuelo Blanco. O no. ¿Está también de acuerdo con esto la Iglesia? Más sabiendo que desde 1996 esa plaza fue llamada Madres del Pañuelo Blanco en un acto verdaderamente pleno de emoción con asistencia de los barrios vecinos. Recuerdo que me tocó hablar en él y lo dije pleno de nostalgias y emociones: que conocía desde niño ese lugar y me llenaba de agradecimiento que fuera el vecindario que se había decidido por ese poético nombre en recuerdo de las mujeres que salieron a la calle desafiando al poder de la muerte.

Desde aquella inauguración, allí el verde revivió, se pusieron juegos para los niños y bancos para lectores y contemplativos. Un magnífico mural cubrió los largos tapiales que rodean un lado de la plaza; los nombres de los desaparecidos de los barrios de Saavedra, Núñez, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y Coghlan sembraron los senderos entre los canteros. Por supuesto que cobardes ataques nocturnos de los pandilleros trataron de destruir lo levantado con esfuerzo y alegría. Pero la Verdad logró mantenerse.

Después de doce años, ahora el golpe de furca de Santiago de Estrada. De inmediato, la concejal Gabriela Alegre avanzó con otro proyecto donde se reafirma el nombre dado por la asamblea barrial. Veremos si triunfa la mano abierta o la cuchillada por la espalda. Hace unos días se hizo un concierto popular con bandas de música y murgas de apoyo al nombre Madres del Pañuelo Blanco. El pueblo, contra la burocracia de las bancas oficiales. Veremos quién triunfa. Aunque sabemos muy bien que vencerán finalmente las Madres del Pañuelo Blanco para que sigan encontrándose allí con sus queridos hijos desaparecidos en ese verde bajo las estrellas para abrazarlos, para encontrarse bajo el color de la luna con sus hijitos robados, el reencuentro por los siglos de los siglos.

Tres estampas de nuestro presente para tener en cuenta: los recolectores de ajos nos miran; la “Galle” no se rinde, la dictadura quiere volver a poseer una plaza llena de vida y de memoria.

lunes, marzo 31, 2008

Plaza de Mayo, Plaza Altamira ó la oposición globalizada.

por Carola Chávez

Suenan las cacerolas, su tlaca, tlaca desafiante llena toda la plaza, CNN es testigo del clamor de ‘’todo un pueblo’’, cansado, hambriento, acorralado por un gobierno maluco.

Señoras que sin piedad abollan sus cacerolas, artefactos que a su juicio solo sirven para tumbar gobiernos. Sus hijos, estudiantes fashion, con ese trabajado ‘’look al descuido’’, sus maridos con el nudo de la corbata medio desatado para aliviarse de un largo día en la oficina, todos en la plaza, todos lindos, todos clamando en primera persona que representan al pueblo.


Por internet circulan convocatorias heroicas con instrucciones precisas, usemos este viernes camisas verdes para que vea el gobierno que somos muchos, ¿O eran negras las camisas? Da igual, camisas uniformes que representan un lema que no los representa, pero suena lindo, solidario. Mamá ¿Qué es solidario? Nada mi niño, calla y cacerolea…

¡Vete ya, fuera fuera, el pueblo te desprecia, libertad!… Tengo hambre, vamos al Mc Donalds de la esquina… ¡¡¡Volveremos!!!

Y vuelven con sus looks fresquito por una noche de buen sueño, con sus cacerolas nuevas que parecen decrépitas de tanto golpe que ha llevado, golpe, golpe, nunca un guiso, jamás un pollo… tlaca, tlaca, tlaca…

El pueblo por un lado, lejos de las cámaras de CNN, miran a quienes usan su nombre en vano. Algunos del pueblo se acercan a ver que es lo que dicen estos, y ellos, con sus pancartas que dicen ‘’Yo soy el pueblo’’, corren aterrados de ¿si mismos?.

En Altamira al pueblo les llaman ‘’niches’’ en la Plaza de Mayo son más frontales y les dicen de plano ‘’negros’’. Pero se tragan su asco y su orgullo con tal de lograr su objetivo. No llores mi niña rizos de oro, que no eres pueblo, eso solo lo decimos para que crean.

El mundo se impregna con desfasadas imágenes de un pueblo vestido a la última moda que, se supone, está muriendo de hambre por culpa de un gobierno tirano. Habla inglés ese pueblo para que el mundo escuche su desesperada súplica de ayuda.

La globalización abarca todo, incluso las protestas. Si comen lo mismo, oyen la misma música, ven la misma tele, calzan los mismos zapatos y miran todo a través de sus lentes Christian Dior, ¿Por qué no iban a protestar de la misma forma, con el mismo objetivo?

Miraba las noticias de la Plaza de Mayo y si no fuera por el color de la bandera que sacudían los caceroleros, hubiera pensado que era la Plaza Altamira. Es la misma película, los mismos actores, la misma Patricia Janiot con cara de vampira regocijada ante un platico de morcillas crudas.

Nosotros ya vimos esa peli y sabemos lo que viene luego, sabemos que sus consignas son frases prefabricadas que se traducen según el lugar en donde se deban gritar. Colores para pseudo revoluciones fotogénicas, nada como la gente linda en pantalla para vender jabón, hamburguesas e ideas lava y listo made in the USA. Y usan a gente linda porque el pueblo a quien dicen representar les parece feo.

Hay plazas en todas partes, sifrinos aquí, tilingos allá, pijos más allá, son los iguales en todos lados: con las mismas ropitas, con los mismos logos, con la misma actitud de yo se lo que al pueblo ignorante le conviene porque yo si fui a la universidad.

Es la globalización de la protesta hueca.


Mientras haya una plaza, cacerolas, gente fashion, y un gobierno que moleste a los intereses del capitalismo, habrá revoluciones technicolor transmitidas por CNN.

Mientras haya pueblos que no se reconozcan en los noticieros enlatados, que sientan que su gobierno es de ellos y para ellos, mientras sepan por qué luchan y por ello permanezcan unidos para lograr sus metas, no habrá cacerola, ni camisita de color uniforme, ni slogan, ni muchacha bella, ni noticia prefabricada, que pueda con ellos. Simplemente no habrá en el mundo fuerza capaz de detenerlos.

miércoles, marzo 26, 2008

Las cacerolas de Plata


Para los que dijeron no comprender el voto a Macri en Capital Federal, y el voto anti Cristina kirchner en las grandes ciudades del interior, anoche (25 de marzo), tuvieron una nueva oportunidad para entender cómo funciona el cerebro (¿cerebro?) de nuestra gloriosa clase media progresista pero hasta ahí.

Anoche vimos reunirse a nuestros profesionales “de izquierda”, a las amas de casa “liberales”, a los jóvenes estudiantes de privilegio, a los señores ejecutivos de empresas, a algunos “obreros de cuello duro” y, como no podía ser de otra manera, también a algunos idiotas que no tienen un mango pero que por las dudas defienden al patrón, no vaya a ser que se enoje.

Todos agitaban alegremente sus cacerolas, igual que en el 2001. ¿Igual que en el 2001? Para nada. Estas eran cacerolas de plata, no de aluminio. Recoleta, Callao y Santa Fe, Cabildo y Juramento… curioso, no hubo cacerolazo en la Boca, ni en Mataderos.

Lo que reclamaban anoche todos ellos no era la baja de las retenciones, ni la solidaridad con nuestro campo “agredido” por el marxismo socializante de este gobierno montonero (falta poco para que le agreguen “terrorista”, ya verán). Para nada. Lo que reclamaban era “libertad”. Esa libertad de explotación y de ganancia (aunque el “otro” se muera de hambre) que siempre exigió nuestra pequeña burguesía estúpida, sin darse cuenta que la historia ya le ofreció sobrados ejemplos de que esa “libertad” de la que se ufanan sólo sirvió para hacerlos más pobres, menos solidarios, menos independientes y menos cultos.

Manifestaban cual cruzados, agitando sus espadas flamígeras (cacerolas y cucharones) contra el totalitarismo peronista, solidarizándose con nuestra oligarquía ganadera, y con tan poco conocimiento de la realidad que pensaban que brindaban su apoyo al “pequeño productor”.

Claro, estas señoras, estudiantes y profesionales que jamás olieron una vaca salvo trozada en la carnicería, no tienen la menor idea que la Argentina no es China ni Rusia. Que aquí no existe el campesinado, y que un “productor” agropecuario que exporta posee por lo menos 300 hectáreas. Bueno, pero eso no es mucho, me dirá usted. Depende. Porque un tipo que arrienda esas 300 hectáreas y planta soja gana 180.000 dólares en un año sin hacer nada. ¿De quién hablamos entonces? Tal vez nos refiramos a los pequeños productores de la pampa húmeda, titulares de 1000 o 1500 hectáreas, que hace 5 años fueron a llorar al Banco Nación para que les refinanciaran los créditos hipotecarios y no perder sus campos. Era justo, y el Banco Nación los refinanció. ¿Quién pagó esa refinanciación? Usted y yo. Esos mismos campos valen hoy 6 veces lo que valían. ¿Eso no tiene importancia? ¿Eso no es “ganancia”?

En su ignorancia, o en su afán de denostar a este gobierno “confiscatorio” –hermosa palabreja utilizada siempre por los que tienen mucho para confiscarles-, no saben (o no dijeron) que el desabastecimiento anunciado no se producirá por las retenciones, sino por la deshonestidad básica de esa oligarquía agroganadera que, mientras dice que “así no les conviene trabajar y que el campo quebrará”, han seguido exportando como si nada durante el paro. Pero en Argentina no habrá carne, ni leche. Esa misma señora tonta que ayer agitaba su cuchara, irá hoy al súper y dirá cuando no encuentre leche para sus hijos: “esto es culpa de esa comunista”. Mientras tanto, el señor que ella salió a defender anoche se embolsará con una sonrisa irónica muchos miles de dólares más.

Se habla hoy de que “el gobierno está fracturando a la sociedad”. Es mentira, claro, pero es otra muletilla apta para que “damas” cono Cecilia Pando salgan a marchar agitando nuevamente el fantasma de un golpe de Estado que nos defienda del marxismo apátrida, que agita su trapo rojo desde los balcones de la Casa Rosada.
La sociedad argentina está fracturada desde 1852. Esa fractura se ha evidenciado en cada oportunidad en que la sociedad tuvo que optar por un modelo nacional y popular o un modelo oligárquico, capitalista y dependiente. Esa fractura tiene un nombre: se llama lucha de clases. Anoche no sucedió nada especial, salvo otra muestra de la estupidez de nuestra pancista clase media que, como decía, evidencia una inusual discapacidad para entender la realidad y de qué lado debe ubicarse: los mismos bancos extranjeros que les robaron sus ahorros en el 2003 tienen como personeros locales a esos terratenientes cuya “libertad” para seguir explotándolos salieron a defender anoche con sus ollitas.

Y el otro tema que se agitará hoy es el “patoterismo peronista”, ya casi un cliché en los 70, que resurge rejuvenecido en los 2000, de la mano de D’elía el piquetrucho. Tampoco saben de lo que hablan. Yo vi anoche como no más de 1.500 manifestantes peronistas le perdonaban la vida y la salud a más de 5.000 audaces que intentaron impedirles el ingreso a la Plaza de Mayo. Vi claramente cómo, durante casi quince minutos, esos 5.000 caceroleros libertarios gritaban e insultaban formando una barrera que impedía el paso a los “negros cabecitas”. Claro, los vi también huir despavoridos y en desbandada cuando los peronachos se cansaron de esperar y gritaron: ¡Buu! Aclaro que D’elía está muy lejos (lejísimos) de ser santo de mi devoción, pero debo reconocerle –anoche- la prudencia. Ningún valiente cacerolero terminó herido o lastimado seriamente, pese a la supremacía numérica de los “negros peronistas”, que solamente eran superados 4 a 1.

Por último, lo que está claro es que, como dicen todos, hay que encontrar una solución, y esto es muy simple: el campo debe ceder. Porque cuando hay que elegir entre la redistribución de la riqueza o la concentración de la misma, no puede haber duda alguna. Si el campo no cede y continúa el paro, pero los pobres productores siguen exportando como hasta hoy, quedará claro que mienten, porque nadie en su sano juicio continúa haciendo un negocio que no le es rentable. Será entonces el momento de aplicar la Ley de Abastecimiento. Si esto no funciona, habrá que prohibir las exportaciones de todo aquel que no levante el paro. Si esto no funciona tampoco, habrá que preguntarse de qué nos sirve tener un productor agropecuario como dueño de un campo, que no entiende que antes de su beneficio individual está el beneficio nacional.
Si esto no funciona…


Enrique Gil Ibarra - 26 de marzo del 2008

lunes, marzo 24, 2008

Hoy (otro 24)

Que mal humor tengo. Hoy. No voy a negar que me tomé mis tres cafés de desayuno, leí los tres diarios diarios, vine a la radio. Me pregunté cuatro veces si iba a “hacer micrófono” hoy, como todos los años. No. No quiero más. No tengo nada para decir. En realidad, tampoco para escribir. Abrí el Word como quien no quiere, sabiendo que no iba a poder parar. Después. Acto a las 11. Voy a ir, claro. Qué remedio. Pero la verdad es que no quiero más. Como pensaba, la ciudad está vacía. Nadie volvió. Me imagino cómo estará allá. Me parezco falso. Estoy cansado. Cansado de la letanía de los muertos. Cansado de los inocentes. Harto de los pozos. No era eso. No era así. Es buena la justicia, la verdad, pero no así. Paren de llorar. Me cansan. Nos cansan a todos. No era así. Un feriado que agota, que mata. Nadie escucha. A nadie le interesa escuchar. Todos cerrados. Es un día más. Debería. Es otro país. No nuestro, otro. Ya no estamos. Inocentes. Asociamos derrotas. No era así. Todos los años, uf. Es porque no estamos. ¿??? ¿Qué no estamos? Estuvimos, están ¿qué es lo que quieren? ¿Porqué repiten y repiten? Son excusas, son verdura, son nada. Basta de boludeo, basta de memoria trucha. Se hizo, no se hizo, ¿se acabó? Parece. Queda un feriado y cuatro locos. Ni siquiera siete. Me tienen podrido de verdad. Las cuentas no me cierran. “Conmemoran”. Conmemoran muerte carajo. Lloran pa’ no pelear. Perdón. No quise. Pero se sale. ¿No lo ven? Ahora sí somos derechos y humanos. Lo lograron. Nos matan todos los años. Hoy. Así no se puede vivir. Ni putear. Ni reír. No se puede crecer. Ni pensar. Ni construir. Enterramos las armas y los dolores. Pero caramba, nos queda la memoria. No jodamos. Para hacerlo así, sumemos la cobardía y esa angustia, la pérdida y el sueño, los castigos, y abramos bien el culo para meterlo todo, bien apretado, y que la mierda brote con la sangre. Que se olviden, si es preciso para que la historia nazca. Pero no me rompan más los huevos. Se llora solamente el día de la victoria. Basta.

EGI - 24 de marzo 2008


Edito nota aclaratoria por si quedan dudas: Escribí esto porque veo en los actos a los mismos que hace 15 años te miraban con asco si uno decía Montoneros, o ERP. Pero lo malo es que, aunque ya no se animan a mirarte con asco, igual se les nota. Se les nota porque te miran de coté, y te obsequian con esa linda media sonrisita temerosa, y te das cuenta que les gustaría preguntarte si la violencia se contagia.
Porque los dos demonios siguen estando en la mayoría enorme de la gente. Claro que mediatizados por el número mágico de 30.000. Tantos desaparecidos no pueden ser malos.
Todo guachito progre que dice seriamente "que los muchachos se equivocaron al usar la violencia", está abonando a los demonios. Porque hablan de los muertos y los siguen matando cuando dicen "estudiante", "obrero", "profesional". Nunca dicen era combatiente, la pertenencia parece que no existiera, parecen "militantes de la vida". Así, como un polvito seco.
Carajo, quiero ver a alguno de los que discursea decir clara y firmemente éste era mi cumpa, era un cuadro combatiente del PRT. O era mi hermana, una oficial de Montoneros. Nunca se habla de los muertos en combate, porque esos, que no son desaparecidos, no deben ser recordados, eran violentos.
Tranqui, hermanos, mañana se me pasa, y vuelvo a ser políticamente correcto como corresponde a un dinosaurio que se respete.

miércoles, marzo 19, 2008

A 50 años del Socialismo Pitufo


por La Posta

Hace unos años que Los Pitufos han desaparecido de la televisión. Han sido reemplazados, por Los Simpson, entre otros programas, que pasaron a ocupar un espacio considerable en las programaciones de los canales latinoamericanos. Para saber porque no se encuentran mas en la pantalla chica, pudimos conversar con un ejecutivo mediático, que sin dar su nombre para evitar perder su trabajo, nos explica francamente la censura contra la aldea pitufa y su líder, al que algunos blogs acusan de: dictador comunista, de imponer un pensamiento único, de perpetuarse en el poder, y mas imputaciones infames. Similar a los mensajes mediáticos contra algunos líderes latinoamericanos ¿no es cierto?
La Posta rescata los valores de Los Pitufos, vivos en los dulces recuerdos infantiles, de miles de jóvenes y adultos de hoy.



En un pasaje oscuro, de un barrio obrero de la ciudad de Buenos Aires, nos encontramos con nuestro entrevistado. Vestido completamente de negro y con gafas, nos ilumina con una linterna para que no identifiquemos su rostro y nos dice:

- Te traje acá para que nadie me vea. No es joda, si se enteran pierdo el laburo, y es mucha guita viste. Pero a pesar de todo me arriesgo porque tengo pibes y vale la pena que miren Los Pitufos, yo los miraba de pendejo.- Aclara nuestro enigmático personaje.

- ¿Y porque los “borraron” de la pantalla?
- ¿Y que queres? Esos valores no tienen que mostrarse en la TV. ¿Solidaridad? ¿Compañerismo? ¿Ausencia del dinero? No, no. Es demasiado. Durante la década del ochenta pudieron no darse cuenta los accionistas, pero hace rato que la cosa cambio. Además ahora del norte nos llegan Los Simpson.

- Al principio era una sátira de la familia norteamericana, pero ahora aprovechan para mandar cualquier mensaje, ¿se fueron al carajo?
- Yo pienso que si. Exaltación de la estupidez, de la ingesta desenfrenada de alcohol, del consumismo adictivo, del infaltable patriotismo etnocentrista, del individualismo, etc. Todo eso funciona, sobre todo cuando los ponemos una y otra vez, horas y horas. Además, no hay que olvidar que como todo producto estadounidense, se ocupa, también, de desprestigiar a todos sus enemigos: Fidel, la URSS, ¡si hasta Chavez llego a Los Simpson!, no apareció como personaje, pero no hizo falta, solo con nombrarlo adecuadamente se genera la satanización.

- Y Los Pitufos al revés.
- Claro. Acordate todos eran hermanos, todos trabajaban, no existía un solo comercio o negocio en la aldea, por lo tanto no existía el dinero. Eran solidarios, camaradas, ¿me entendes?, no había privilegios entre ellos, y el líder, como si fuera poco, estaba vestido de rojo. ¡El que tuvo la idea la hizo bien he! Ja ja.- estalla en una imprevista carcajada. Luego, tras unos minutos sin parar, continua- Me olvidaba de Gargamel, fiel imagen del capitalista canalla y malvado; que quiere convertirlos en oro. Tal cual viejo.

- O sea, ¿era verdad nomás? Los Pitufos ¿eran comunistas?
- ¡Pero si!, y ustedes los de La Posta siempre lo supieron, no te hagas el boludo. No me quiero olvidar, Los pitufos aparecieron por primera vez en octubre de 1958 como personajes secundarios de un cómic belga. En Oktubre. ¡En Oktubre.! – Grita, haciendo que muchos vecinos comiencen a levantar sus ventanas.- Y Papa Pitufo es como Fidel, el viejo sabio, que siempre sabe que es lo correcto y consecuente con los valores pitufos y humanos, respectivamente.


El alto volumen de las respuestas hace que los vecinos hayan escuchado. Sorpresivamente comienzan a abrirse algunas ventanas, en una se asoma una bandera roja, y de otras se oyen aclamaciones- ¡Viva el socialismo, arriba Los Pitufos!- Esto asusta al entrevistado quien arroja la linterna y huye calle abajo.
Abandono el pasaje mientras algunos vecinos ya están cantando La Internacional, y otros recuerdan a los gloriosos pitufos y su organización socialista de la aldea. Al pasar junto a una anciana, me comenta, mientras me muestra una foto de Pino Solanas- volverán cuando hagamos la revolución-. -Así será.- Fue mi respuesta, llena de optimismo.

Publicado en LaPosta2007.blogspot.com