lunes, agosto 12, 2013

Tonto y retonto

Vamos derecho al grano: Tonto es el señor (o señora) de clase media ¿viste? Que cree que todos los votos en contra que recibió el gobierno son de repudio a “la yegua montonera”. Retonto es el kirchnerista de clase media ¿viste? que cree que todos los votos en contra que recibió el gobierno son de apoyo a “la opo” “la corpo” y Magneto.

Pero perder el tiempo en ocuparse del primer caso es de idiotas. Porque son irrecuperables. Porque esa crítica por “derecha” lo único que esconde es una admiración sin límites por regímenes autoritarios que controlen a los “negros de mierda” que son insaciables y siempre quieren más.

El segundo caso si, es preocupante. Porque se trata de compañeros que, en la mayoría de los casos, descubrieron la militancia con Néstor Kirchner y, en otros casos, venían de una derrota que les quitó no sólo el sentido de pertenencia, sino la esperanza de futuro, y que han podido recobrarlo gracias a este gobierno que, sin dudas, constituyó una apertura a nuevas formas de ejercer la democracia después de años de nada.

Pero lo que ocurre es que no todos los que criticamos a este gobierno somos de “la opo” ni apoyamos a “la corpo”, ni a Macri, ni a Binner, ni a Cobos, ni a ninguno de la caterva de sátrapas oportunistas y seudo justicialistas que andan pululando desde hace tantos años por aquí.

Algunos, muchos, somos tipos que venimos del peronismo desde hace bastante, que hicimos de la militancia un modo de vida, y que desde el principio recibimos a este gobierno como un soplo fresco y oportuno que permitía soñar con abrir nuevamente caminos para la liberación del pueblo. Y que creímos sinceramente que se podía apoyar críticamente para “profundizar el modelo” (bah, para que fuera en serio nacional y popular, con todo lo que eso implica). Pero poco a poco, fuimos viendo que cada vez que decíamos “si, pero...”, nos empujaban un cachito más afuera del plato. Me explico:

a) ¿Cómo no apoyar la política de Derechos Humanos? Si fueron años de exigir “Juicio y Castigo”, de gritar “Ni olvido ni perdón”? Pero teniendo claro que eso puede cerrar el pasado, pero no soluciona el futuro.
b) Apoyo la Asignación Universal por Hijo, qué duda cabe. Pero la apoyo porque hay pobreza y me gustaría que no la hubiera.
c) Apoyo los planes sociales ¿qué duda cabe? Pero los apoyo porque no hay pleno empleo, y me gustaría que no fueran necesarios. ¿Se entiende?
d) Apoyo la recuperación de YPF, por supuesto, pero me indigna que ahora se la asocie con Chevron cuando hace sólo unos años Chevron formaba parte del “enemigo corporativo”, y por un “monto de inversión” (1.200 millones de dólares en cinco años) que solamente un imbécil puede pensar que significa una inversión importante para el país.
e) No puedo apoyar que en un gobierno que afirma ser “nacional y popular”, después de 10 años todavía estemos discutiendo si se va a gravar o no la renta financiera, y me asombra que algunos compañeros consideren que el sólo hecho de discutirlo es elogiable.
f) ¿Cómo no apoyar la recuperación de nuestra línea aérea de bandera? Pero no puedo hablar de “nacionalización” si siguen estando en manos privadas el 49% de sus acciones. Y tampoco me gusta que los importantes “militantes nacionales y populares” que la conducen cobren sueldos superiores a 150.000 pesos mensuales. De igual manera que no me gusta que el tipo que maneja la AFIP que nos controla a todos (y estoy a favor del control) cobre 350.000 pesos por mes y no pague impuesto a las ganancias porque los funcionarios de la AFIP están exentos como si fueran jueces.

¿Hacen falta más ejemplos? En resumen: que la diferencia que mantengo con el kirchnerista Retonto es que él ve estas medidas paliativas como si fueran reales conquistas sociales, y los avances (ciertos y concretos) que se han logrado con respecto al pasado como si fueran la revolución en marcha, y defiende todo ciegamente porque, claro, para él la revolución es esta democracia pequeña, y cree que “esto” es la Justicia social por la que peleamos tantos años.
Y yo (con tantos otros compañeros) las vemos como medidas acertadas en una situación de emergencia y para empezar, pero después de 10 años y tomando en cuenta el enorme apoyo popular con que contó el gobierno de Néstor y luego el de Cristina, creemos que hubiera dado para generar de verdad estructuras de cambio, que no se han creado. Y de esa ineficiencia nos hacemos responsables, por supuesto. Porque no podemos echarle la culpa a Cristina, que dijo claramente que no es socialista ni revolucionaria. Ni podemos echarle tampoco el fardo al kirchnerista Retonto, porque no tuvo ni tiene elementos para comprender que una democracia “progre” no tiene nada que ver con el Che Guevara, ni con la Cuba de Fidel, ni con la lucha de los Montoneros.

Pero por lo menos, en un día como hoy, pocas horas después de que el Frente para la Victoria fuera superado en votos en 11 provincias, el kirchnerista Retonto debería poder evaluar que algo se está haciendo mal y que los votantes decidieron señalarlo, en lugar de suponer que el pueblo es boludo y se equivoca.

Enrique Gil Ibarra/agosto 12 del 2013

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