viernes, octubre 24, 2008

El punto de inflexión

Por Jorge Rachid

“El ladrón ve a todos de su condición” (Anónimo)

Se ha producido en la Argentina un hecho vertebral a la estructuración de un nuevo modelo social, en este caso desde el Sistema Previsional Solidrio, recuperando el esquema básico de la solidaridad social, que fue quebrado con la irrupción de la Ley 24.241 y la aparición de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones, que arrasaron el ahorro interno genuino de millones de trabajadores, para jugarlos en la timba financiera nacional e internacional, con las consecuencias que todos conocemos y algunos planteamos desde el mismo 15 de julio de 1994.

En pocos países del mundo funcionaron las AFJP; escasamente una docena, financiados y corrompidos por el Banco Mundial que demandaba detrás de sus créditos supuestamente sociales la privatización de la Seguridad Social, la Higiene y Seguridad en el Trabajo y los Sistemas Sociales de Salud, regalándolo al sector financiero, verdadero eje del poder neoliberal de la Argentina desde el 24 de marzo del 76 a la fecha, sin interrupción hasta ahora, pese a la democracia vigente, limitada al mercado, producto del Consenso de Washington.

Todo lo que no fuese “mercado” no era “democrático”.

Así en la salud se empezó a hablar de “mercado de la salud”, los fondos previsionales eran para el “mercado de capitales”; la higiene y seguridad de los trabajadores necesario para el “mercado laboral”.

Todo se reducía a aquello vertebral al nuevo “Dios mercado”.

La democracia era tal en tanto y en cuanto fortaleciese al “mercado”, aunque millones de argentinos fuesen expulsados del sistema a los márgenes mismos de la miseria, la desesperación y el hambre producto del desempleo, en la lógica eficientista del “discurso único” de la “globalización y la modernidad”.

Las AFJP y las rebajas de los aportes patronales– supuestamente creados para generar empleo– descapitalizaron el sistema previsional en 70.000 millones de dólares desglosados de la siguiente manera:

La rebaja de los aportes patronales desde el 95 al 2002 fueron de 3.400 millones por año, incluso para empresas monopólicas privatizadas que habían concursado con esos aporte incorporados a sus estructuras de costos, o sea con la suspensión del aporte, ganancia directa.

En total 23.800 millones de pesos/dólar.

Las AFJP cobraron hasta un 30% de comisiones y seguros del capital aportado, que si al día de hoy son 30.000 millones de dólares, es porque percibieron desde 1994 a la fecha 15.000 millones de dólares de ganancias.

Así pasaron las crisis “Tequila”, “Tango” y “Rusa” en la Bolsa de Valores, perdiendo las AFJP en la timba financiera, casi un diez por ciento del capital acumulado por los trabajadores, además de los valores de papeles en las empresas ENRON, Parmalat y la convocatoria de Fortabat entre otros, calculando en 10.000 millones de dólares que por estas situaciones, dejaron de pertenecer a los fondos previsionales.

Sumado todo lo que se debería haber acumulado, para tener un sistema previsional justo de reparto, solidario, donde el que más gana aporta por el que menos gana, el más sano por el más enfermo y el más viejo por el más joven.

Así fue descremado el sistema, dejando de entrar en la ANSES más de 70.000 millones de dólares en 14 años.

Un verdadero saqueo, una estafa al pueblo argentino, una traición a la Patria y a su futuro.

En medio de su euforia privatista las AFJP jugaban en la Bolsa de Valores con esquemas corruptos –algunos de los cuales están en la justicia– con ganancias desplazadas de las carteras, formadas con el aporte de los trabajadores, cuando finalizaban las operaciones del día y cuando daban pérdidas las cargaban a las cuentas de los afiliados.

Un verdadero robo a lápiz alzado.

Encima los afiliados a las AFJP eran obligatorios al ingresar al “mercado laboral” siendo sorteados entre los jugadores del sistema, no pudiendo el trabajador optar durante años por el sistema estatal de reparto, siendo más fácil divorciarse de su compañera/o que desafiliarse de una AFJP.

Con descuento compulsivo hacia las AFJP, al mejor estilo estatista y prestaciones liberales, al momento de jubilarse. Porque nadie sabe que la composición del haber jubilatorio, se estructura hasta el año 2025 en forma mayoritariamente estatal, sin recibir de las AFJP el Estado ningún aporte extra por dicha situación.

Por otro lado la opción ofrecida entre renta vitalicia y fondo de renta programada incumplía la misión provisional, sobre el derecho habiente, ya que al fallecer el afiliado cesaba la responsabilidad de la aseguradora, aún con fondos en el caso de la opción.

Imaginemos un trabajador en dicha situación debiendo optar, con cálculos y fórmulas que nadie entiende, que dan por resultado que siempre opte por la más voluminosa en mano, que no siempre es la mejor, ya que desampara la familia al fallecer el titular.

Por otro lado los gerentes de las AFJP, verdaderos buitres del sector financiero internacional y nacional, eran quienes direccionaban las inversiones, exigiendo al Estado Nacional condiciones en los bonos, con aportes de trabajadores, en negociaciones con el mismo Presidente o ahora la Presidenta, imponiendo reglas como hacen los dueños del poder, con plata ajena, desconociendo el menú fijado por la Ley 24.241, aceptando en su momento las imposiciones de la Alianza en la antesala de la crisis del 2001, descapitalizando el sistema, pese al negocio privado de los CEOS de las AFJP, en esa época, al contar con información privilegiada.

Codiciosos y estafadores son llamados hoy en el mundo y aquí algunos sectores de la oposición –por oposicionismo puro– ajenos a los intereses nacionales y del pueblo, los siguen defendiendo. No hay que cambiar de collar, hay que cambiar de perro.

Este sistema se terminó

Ahora vendrán los opositores a decir que es un problema de caja, los mismos que mantuvieron a los jubilados con salarios congelados por 15 años, los que descontaron a los jubilados el 13% para cerrar cuentas fiscales, los que se opusieron a la movilidad jubilatoria, sino la mejor, la posible en esta etapa; los que callaron durante 14 años la ignominia de una ley cipayo; los que desde los medios recibieron publicidad de vacaciones caribeñas a la vejez, de las AFJP que sellaron el análisis y las bocas de muchos periodistas, vendrán quienes vean al ladrón en su propia condición, como si los ladrones privados fuesen aplaudidos y los públicos denigrados.

La mayoría de los argentinos pensamos y queremos que los ladrones sean procesados y puestos presos y no coimeros de millones reconocidos que décadas después tranquilamente estén esperando justicia que no llega, tipo Banco Nación-IBM.

Empieza una nueva etapa previsional en el diseño, espero de un nuevo modelo social solidario, que debe ser sumamente más abarcativo que esta importante medida, debiendo incluir las hipotecas pendientes del poder político como salud, educación y políticas sociales como inversión social digna, estructural y con un Estado presente que garantice los derechos constitucionales, entre ellos el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.

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