miércoles, octubre 08, 2008

Distancia y Categoría


Cada tanto me doy un paseo por el blog de mi compañera latinoamericana Carola Chávez, en Venezuela. Chavista ella (por supuesto y como corresponde), en muchas ocasiones le "expropio" algunos textos, porque me gusta su forma campechana de contar, como si estuviéramos charlando y tomando una cañita en el jardín de su casa, en isla Margarita.
Esta vez, me resultó interesante reafirmar en sus palabras que la clase media venezolana es muy, pero muy parecida a la nuestra. Reemplacen ustedes los modismos y algunos nombres, y luego me cuentan.

hendrix



Antichavismo: distancia y categoría.
por Carola Chavez


Muchas veces me he preguntado por qué en los sectores de la clase media abundan opositores tan furibundos como ciegos. No entendía por qué se rechazan cualquier medida que venga del gobierno aún cuando esta no haga más que beneficiarlos. Como si le tuvieran asco, como si los amenazara con algo espantoso, como si se les fuera a acabar el mundo.

Y es que creo que si se los amenaza y si les acaba el mundo en el que han venido nadando, siempre con el agua al cuello, siempre corriendo la arruga, siempre al último grito de una moda creada solo para ellos y que les permite, en apariencias, alejarse de su pasado reciente: la pobreza de un abuelo, una tía de pelos muy rizados y labios demasiado gruesos, los esfuerzos sobrehumanos de unos padres que lograron subir un imposible escalón…

Todo eso debe ser encerrado bajo siete llaves en el baúl de las vergüenzas. Ya no son pobres del montón, ya no son los del sótano, ahora están en planta baja y otros, con más suerte, ocupan el primer y segundo piso de un rascacielos tan inclemente que no tiene ni escaleras ni ascensor.

Mirar hacia arriba es la única forma de mirar porque están tan cerca de donde salieron que da miedo echar aunque sea una ojeadita hacia allá abajo.

La pobreza ofende y a nadie ofende más que a quien teme volver a ella.

¿Que por qué digo todo esto? - Se preguntará mi paciente lector.

Porque el otro día estaba en la cola del supermercado y me puse a observar a la gente. Había delante de mi una abuela con zapatos tan arrugados como ella, dignamente cubierto por innumerables capas de betún. Delante de ella una señora treintona, morenita, con una cabellera indomable domada, a duras penas, por una tenaz coleta, pantalones y cartera de marca pero made in Cúcuta, y ¡Horror de los horrores! Una franela roja que, por descuido, se puso esa mañana sin pensar mucho en las consecuencias que esto le podía traer.

Todo iba muy bien para la treintona hasta que se acercó a saludarla una amiga provocando sin saberlo la consecuencia inevitable: ¡Hola! Besos, besos, bla, bla bla… ¿Y esa camisa roja? Mosca chamita que te van a confundir.

La cara tostadita de la pobre descuidada se tornó blanca Acción Democrática. Avergonzada miraba alrededor mientras su ojos suplicantes nos pedían mil disculpas. No chama, esta es la única ropa roja que tengo y no sé por qué me la puse, ese color lo borré de mi vida. ¿Chavista yo? Primero muerta. ¡Jajajaja! -su risa sonaba a llanto pero todos rieron con ella, con el mismo nerviosismo y gritando a voz en cuello su más furibundo antichavismo.

Ser chavista es pecado. -Sentenció la viejita cuyos zapatos envejecieron con ella. ¡Guillo! -agregó un barrigón que estaba más allá. Con esos muertos de hambre ni a la esquina…y así fueron reafirmándose cada uno en el lugar que les correspondía, todos, por supuesto, más arriba de quienes no dijeron nada.

Era como si ,de repente, al declararse opositores entraran en un selecto club, como que reforzaba los débiles logotipos falsos que llevaban, como que les daba caché.

En fin, declararse antichavista sale más barato que una cartera Luois Vuitón, y tiene el mismo efecto para quienes creen que una cartera llena de logos los acerca a María Corina Machado a las vez que los aleja de fortaleza su abuelo pobre, de su tía, cuyos labios heredaron, del digno sudor de la frente de sus padres.

Yo, parada en la cola del mercado, estaba viviendo un drama terrible: Pobres personas para quienes la vida no tiene más sentido que mal imitar a quienes los desprecian y los explotan. Gente que se opone a si misma y, peor aún, se oponen a gente como sus padres y abuelos, a cualquiera que se atreva soñar una vida más digna. Porque si por un lado les aterra volver a la pobreza; que los pobres dejen de serlo les espanta aún más.

Si todos llegamos a ser iguales ¿Como carajo me distingo yo?

1 Comentarios:

A la/s 6:36 p. m., octubre 28, 2008, Anonymous Anónimo dijo...

La verdad conmueve ver como esta zurda estúpida tiene tantos adeptos en los blogs de los resentidos, malentretenidos y chupa bolas de presidentes como el HDP de Chavez. Es alarmante la cantidad de palabras, formulas, teorias que este mamarracho escribe.Pero lo peor es que le permitan escribir y expresarse en medios como los diarios y revistas de Venezuela.

 

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