domingo, junio 07, 2009

Día del periodista

El 7 de junio de 1810 comienza a publicarse la "Gaceta de Buenos Ayres", primer órgano de prensa de las ideas patrióticas, fundada por Mariano Moreno, uno de los principales caudillos de la independencia. En 1938, en su homenaje, se instituyó ese día como “Día del periodista”.
La Gaceta incluía en todos sus números la siguiente frase de Tácito:

“Tiempos de rara felicidad, aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo”.

Claro que en ocasiones se exagera un poco. Hoy, muchos periodistas hablan de todo y saben casi nada o, peor aún, confunden su escaso saber con la verdad absoluta.
Así, sumergen la noticia en un marasmo de opiniones personales, a veces poco fundadas y, otras, simplemente interesadas o tendenciosas.
No viene al caso hablar justamente hoy del poder de los medios que, según ciertos periodistas que pretenden oficiar de impolutas carmelitas descalzas, “imponen” a los sacrificados hombres y mujeres de prensa su línea editorial. Por supuesto que esto es cierto. Pero hablando claro, ¿por qué un empresario se privaría de establecer en su empresa su propio criterio? En todo caso, habría que preguntarse también por qué su empleado, ese periodista que afirma ser honesto, lo permite y soporta si está en desacuerdo.
¿Acaso un obrero, supuestamente mucho menos ilustrado, que trabaja con sus manos, no se niega junto con sus compañeros de fábrica a acatar la voluntad injusta del patrón?
El periodista no es otra cosa que un obrero cuya herramienta indispensable y principal es la conciencia. Si vende su conciencia en aras de su comodidad o de un sobre entregado subrepticiamente, no puede luego alegar inocencia y pureza.
Distinto es el caso de aquellos que disfrazan su complicidad política con el medio detrás de una mentida objetividad, sabiendo que la misma es una imposibilidad fáctica.
Aturden al oyente, lector o espectador con la palabreja de marras, asegurándole que la verdad pura se encuentra en sus líneas o sus voces.
Utilizan también para ello a Mariano Moreno:

“El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con quien miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal”.

Se retorcería el pobre Moreno en su tumba acuática si los escuchara. Porque maliciosamente estos mercenarios de las letras han decidido que oponerse a lo que sea, mientras esto convenga a sus intereses, es altamente creíble y respetado. Así estamos.

Y finalmente están los otros. Humildes y creyentes cultores del apostolado periodístico, jóvenes y mal pagos recién egresados de alicaídas universidades que confunden objetividad con asepsia y jamás, jamás, se atreverán a defender algo. Su imaginaria objetividad es vacía, carece de color y de sustancia. Quieren ser periodistas porque imaginan que el oficio les proporcionará la relevancia y el brillo personal que no poseen, sin comprender que atar el carro delante del caballo nunca ha llevado a nadie a ningún lugar importante.
Pero estos, por lo menos, no pueden ser acusados de otra cosa que temor e inexperiencia. Son rescatables. No pecan de maldad, sino de vanidad e ignorancia.

Para todos ellos, parafraseando a Moreno, podríamos decir:

Dedíquese el periodista a informar lo que ocurre y luego, si así lo quiere y sabe hacerlo, a sentar su parecer sobre ello. Pero cuidando de hacer conocer la diferencia, que opinión e información lejos están de ser sinónimos, y es la verdad lo que interesa al ciudadano. Sea entonces el hombre en su labor de prensa un fiel reflejo de ésta, sin permitir que aquella nuble su buen juicio. Cuídese el periodista entonces de su honor y de su veracidad, que del bien de la Patria ya se cuidará el pueblo.

Enrique Gil Ibarra – 7/6/2009

2 Comentarios:

A la/s 5:42 p. m., junio 07, 2009, Blogger Fuenteovejuna dijo...

Día del periodista, algunas frases:
El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra. Rodolfo Walsh.

El periodismo es libre o es una farsa. Rodolfo Walsh.

La mía no es una vocación, es una misión. Ryszard Kapuscinski

Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.Mariano Moreno
Rara temporum felicitate, ubi sentire quae velis, et quae sentias dicere licet.La rara felicidad de los tiempos en los que pensar lo que quieras y decir lo que piensas está permitido. Tácito
http://la-memoria-de-fuenteovejuna.blogspot.com

 
A la/s 11:41 p. m., junio 07, 2009, Anonymous Anónimo dijo...

Felicidades Hendrix.

 

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