sábado, abril 23, 2011

Para que los villeros se inspiren

Proyectar en la Villa 31 los testimonios "inspiradores" de argentinos exitosos no es inclusión: es falta de respeto.

Por Matías Alinovi


De todas las Ted(1), y los eventos colaterales asociados que se organizaron o se organizarán en el mundo, me interesaba asistir a uno solo: me lo perdí. Ocurrió hace dos viernes. Vuelvo a pensarlo y prácticamente no puedo seguir escribiendo, por absoluta falta de inspiración. Si además pienso que el evento ocurrió a dos pasos de mi casa –vivo en Plaza San Martín– y que fue perfectamente gratuito –mientras Adrián Paenza, por ejemplo, debe pagar los seis mil dólares de rigor cada vez que asiste a las Ted en los Estados Unidos–, la rabia me embarga y me paraliza.

Eso que no vi ocurrió en la Villa 31. Mientras en el predio de la Rural volvían a reunirse los fanáticos de las Ted –ese evento "inspirador", de acuerdo al confuso anglicismo que manejan los organizadores–, una pantalla gigante transmitía las conferencias en directo para los habitantes de la villa. Y yo no fui. Es verdad que no me enteré a tiempo. Que el viernes salí de mi casa a las cinco de la tarde y una chica linda me dio un volante con la cara del Ministro de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad, Diego Santilli, y que sólo entonces supe que el ministro había tenido esa idea extraordinaria. Con alguna dificultad gramatical, él mismo lo explicaba desde el volante: había decidido que las Ted debían transmitirse en la villa para que "el concepto de igualdad no quede en una mera frase suelta".

Pero entonces pensé en la noción de igualdad que manejaba el ministro. ¿Qué presuponía? Quizás al redactar el volante estaba pensando en la igualdad de oportunidades. Lo cierto es que a partir de la lectura podía entenderse que Santilli creía que escuchar a unos señores talentosos durante diez minutos –"te invito a que te pares aunque sea 10 minutos", escribía– les permitiría a los habitantes de la villa hacer algo con su vida –hablaba de "inspirarnos para cambiar nuestro destino". Podía entenderse, aunque seguramente no era lo que quería, que el ministro creía que los albañiles de la villa que se levantan todos los días a las cinco de la mañana no estaban haciendo algo con su vida.

No era eso, seguramente. Al proyectarles las Ted, Santilli quería, en realidad, que los albañiles de la villa supieran que existen argentinos talentosos que a través del amor propio y del esfuerzo logran lo que logran todos los días. ¿Pero acaso los albañiles que sostienen una familia trabajando diez horas diarias no tienen amor propio y esfuerzo? Sí, desde luego. Es casi lo único que tienen. Y lo tienen en tan alto grado que les permite paliar el hecho lamentable de no haber terminado la escuela primaria, por ejemplo. Si hay un mensaje revitalizador, admitámoslo, es el de esos albañiles que aun sabiendo que todos los días van a ser idénticos a sí mismos se levantan a las cinco de la mañana porque tienen una familia que alimentar.

"El mensaje te va a llegar", decía Santilli desde el volante. Pero, ¿cuál era el mensaje que les iba a llegar a los habitantes de la villa? Pensé en el comienzo del Gran Gatsby, cuando el padre le dice al hijo que hay que tener respeto por todos porque no todos han tenido las mismas oportunidades. La proyección de las Ted en la Villa 31 podía tender a ocultar el hecho de que había habido un reparto desigual de la baraja, y que ese lamentable reparto original nos dejó a todos en distintas posiciones. Porque tener el mismo acceso a la información –entendido, por otra parte, como diez minutos ante una pantalla– no es tener las mismas oportunidades. La cuestión no es qué escuchamos, sino desde dónde. Qué somos capaces de hacer con eso que escuchamos. Santilli, seguramente, lo sabía. Pero entonces, ¿qué podía aprender un albañil, a través de las Ted, sobre el esfuerzo y el amor propio, que no aprendiera en carne viva todos los días? Lo único que podía decir, en todo caso, es: ¡qué maravilla la ciencia! O, como en La Verbena de la Paloma, que las ciencias avanzan que es una barbaridad.

No podía ser eso, porque entonces había que suponer que el ministro, en inimaginable connivencia con los organizadores autóctonos de la Ted, buscaba pasmar de admiración, fascinar, para que el camino de una determinada ciencia, de unos determinados negocios y de la dependencia cultural más ramplona quedara allanado. Ver en la pantalla lo que algunos ingenuos podían confundir con un perfecto riñón artificial podría tener sobre el habitante de la Villa 31 el no buscado efecto de una fascinación tal que la consecuencia sería dejar todo como está, porque así está bien. Mientras que todos sabemos que el motor de la transformación del mundo es la insatisfacción.

Por eso hubiera querido ir, para entender. Porque el volante era confuso. Tampoco pude seguir las conferencias. Sólo vi que las presentaba Iván de Pineda, el modelo, y escuché un rato a Agustín Pichot, el rugbier. La charla de Pichot me hizo pensar que el caso de los deportistas oradores es particularmente perverso, simplemente porque han sido agraciados con un talento. Es cierto que ese talento puede haber requerido un cierto esfuerzo para ponerse a punto, pero ¿qué se le puede explicar sobre el esfuerzo al albañil que se levanta a las cinco de la mañana? Cuando Pichot se esfuerza, es campeón del mundo en rugby; cuando el albañil se esfuerza, logra que su familia siga viviendo en la villa. Pichot quería, también, transmitir el valor del trabajo en equipo. Pero los habitantes de la villa, ¿no lo conocían? ¿No saben acaso que si no se juntan para cortar la calle nadie los escucha? Dos días antes de la clase magistral de Pichot habían cortado juntos la autopista para lograr que el Same entrara en la villa: vaya si conocen el valor de la acción colectiva. Motivación, lo que se dice motivación, pensé acaso de manera improcedente, se necesita para levantarse todos los días a las cinco de la mañana a apilar ladrillos, no para ganarle un partido a Francia.

¿Y el caso de Iván de Pineda? Elegirlo como presentador, ¿no era trivializar lo que se iba a decir luego? ¿Qué hace Iván de Pineda habitualmente? Presenta chicas lindas en una pasarela. Otro maestro de la abnegación –aunque algunos amigos me aseguran que también es actor, que conduce un programa de viajes y que derrotó al periodista Alfredo Leuco en un concurso de cultura general. ¿Qué dice la elección de de Pineda sobre los contenidos que siguen? Dice: no te los tomes muy en serio. De Pineda presenta la superficialidad de la vida: chicas lindas en una pasarela. Es como si siempre nos estuviera diciendo: te voy a presentar a unas chicas que nunca vas a conocer. Ahora, por propiedad transitiva, podía parecer que desde el escenario de las Ted de Pineda les estaba diciendo a los albañiles de la villa: te voy a presentar a unos señores talentosos como los que nunca vas a ser.

No, ahí es cuando lamenté verdaderamente no haber ido a ver las Ted a la Villa 31, porque no estaba entendiendo nada. Hubiera querido verlas junto a los albañiles –los desocupados, porque los otros estarían trabajando–, o a los chicos de la escuela, para preguntarles si eso que veían los inspiraba, aunque no sé si me habrían entendido. Lo lamenté porque, en definitiva, si uno no va, puede terminar pensando cualquier cosa. Por ejemplo, que si hasta el viernes pasado las Ted eran una muestra triste de nuestra dependencia cultural, ahora son, también, una falta de respeto.

*Alinovi es físico y escritor, autor de Historia de la energía, Historia de las epidemias e Historia universal de la infamia científica.


(1) TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño, del inglés: Technology, Entertainment, Design) es una organización sin ánimo de lucro dedicada a las "ideas que vale la pena difundir" (del inglés: Ideas worth spreading).TED es ampliamente conocida por su conferencia anual (TED Conference) y sus charlas (TED Talks) que cubren un amplio espectro de temas que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, asuntos globales, tecnología y desarrollo y entretenimiento. La organización de TED tiene sus oficinas en Nueva York y Vancouver. La conferencia ha sido realizada en Monterrey (California), desde su fundación, pero a partir de 2009 se lleva a cabo en Long Beach (California) debido al número creciente de asistentes. La conferencia TED cuenta desde 2005 con un evento asociado, TED Global, que es realizado en distintos lugares. En 2009 se crea el programa TEDx para la realización de eventos locales, organizados independientemente, que buscan reunir personas para compartir ideas que merecen ser difundidas. En un evento TEDx, donde la “x” significa “evento organizado independientemente”, disertantes en vivo se combinan con TEDTalks para incitar al debate profundo y la interconexión. La Conferencia TED provee una guía general al programa TEDx, pero cada evento individual TEDx es independiente de TED. Como regla general estos eventos tiene una duración de un día y su entrada es gratuita. A mayo del 2011 se han realizado más de 1500 eventos alrededor del mundo. (Nota de hendrix)

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